Foto: Avash Media (Wikimedia Commons / CC BY 4.0)
No to War / No a la guerra / Halte à la guerre / لا للحرب / وقف الحرب ! / نه به جنگ / پایان جنگ
La Coalición Internacional por el Hábitat (HIC) no ve otra alternativa que defender los Derechos Humanos, el derecho internacional y el multilateralismo como normas que deben regir la acción de los Estados, tanto a nivel nacional como en el sistema global. Estas normas exigen avanzar hacia un mundo basado en los derechos humanos, con enfoques que garanticen la paz y la autodeterminación de los pueblos, incluidos los pueblos indígenas dentro de los Estados en desarrollo. Por lo tanto, condenamos enérgicamente la agresión ilegal de Estados Unidos, Israel y los gobiernos que colaboran con ellos contra la República Islámica de Irán.
También hacemos un llamado a la clase política de Irán para que dé paso a una forma de gobernanza que respete los valores universalistas, abandonando las ideologías y estructuras impulsadas por la religión, el nacionalismo, el racismo y el patriarcado, y garantizando la rendición de cuentas por el conjunto de crímenes contra el pueblo iraní. HIC formula esta misma exigencia a todos los Estados: que cumplan con sus obligaciones codificadas dentro de un orden global establecido bajo el principio de “Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas”.
La agresión estadounidense-israelí lanzada, una vez más, el 28 de febrero de 2026 constituye un conjunto de graves crímenes que violan el artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas y el artículo 5 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. También condenamos al decadente Consejo de Seguridad de la ONU por su resolución 2817, sesgada y distorsionada en los hechos, que en la práctica responsabiliza al Estado víctima de estas acciones que violan la Carta. Estos actos atroces clavan más clavos en el ataúd del multilateralismo, que se está cerrando rápidamente. Atribuimos a los representantes de los Estados responsables —actuando al margen de la legalidad— la responsabilidad por este asesinato colectivo de los derechos humanos, la paz y el orden mundial, y los hacemos responsables de esta crónica de una muerte anunciada desde el establecimiento de Israel con la aprobación y la complicidad continua de los miembros de la Asamblea General. Ese acontecimiento de 1948 constituye una ironía perversa, ya que coincidió con la adopción por parte de la Asamblea General de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Desde todas las regiones en las que cuenta con miembros, HIC advierte —una vez más— sobre el sufrimiento que se propagará a nivel mundial desde Asia Occidental y el Norte de África como consecuencia de la política exterior estadounidense y la hegemonía de las grandes potencias, a través de formas persistentes de colonización y otras formas de explotación ilícita de los pueblos y sus recursos naturales soberanos.
En el proceso, esta guerra ya ha desplazado a 3,2 millones de personas en Irán en marzo 2026, según ACNUR, dejándolas sin hogar como consecuencia de: (a) bombardeos selectivos de viviendas y edificios residenciales con carácter domicida; (b) la destrucción de infraestructuras que sostienen la vida civil; (c) ataques a instituciones públicas y privadas que mantienen el hábitat humano, incluido el parque de viviendas; (d) la desviación forzada de recursos y capacidades necesarios para la reparación y reconstrucción; y (e) el desencadenamiento de una recesión global al bloquear el flujo de recursos vitales y bienes esenciales, poniendo fin a la asequibilidad para muchas personas en distintas regiones.
Unimos nuestras voces en solidaridad con nuestras organizaciones miembros, amigos-as y aliados-as en Irán, con su pueblo y, en general, con todos los pueblos privados de un entorno que respete los derechos humanos, lo cual exige, en esencia, respetar, proteger y hacer efectivo el derecho humano a una vivienda adecuada. Al mismo tiempo, denunciamos la negligencia deliberada de las instituciones internacionales que deberían salvaguardar la paz, pero que han derogado su marco de derechos humanos obligatorio, erosionando de manera efectiva las relaciones internacionales para permitir la normalización del genocidio, la ocupación beligerante y las guerras de agresión. Esta ruptura ha desmoralizado a la sociedad civil en todo el mundo y ha destrozado la legitimidad de los gobiernos e instituciones cómplices a nivel mundial.
También nos sumamos a la exigencia de que Israel y Estados Unidos cesen su guerra depredadora en todos los frentes, incluyendo Palestina y el Líbano, donde Israel tiene un patrón notorio de domicidio, atacando hogares, refugios y personas que buscan refugio, especialmente de Palestina, Jordania, Egipto, Siria y el Líbano, como doctrina militar desde 1948. El genocidio sostenido que Israel ha llevado a cabo contra el pueblo palestino desde su creación nunca ha sido más evidente para las generaciones actuales que a través de su agresión en Cisjordania y la Franja de Gaza. Israel ha sido ahora sorprendido in fraganti, exportando las mismas tácticas de genocidio por todo el sur y el este del Líbano, reclamando de hecho los recursos naturales marítimos libaneses con el apoyo despilfarrador de la macabra hegemonía estadounidense.
Reafirmamos que ninguna forma de intervención externa puede justificarse bajo ningún pretexto de seguridad. Por el contrario, el comportamiento extraterritorial de los Estados —por acción u omisión— ha puesto al descubierto intereses geopolíticos y económicos nefastos, evidenciando la hipocresía y los dobles estándares predominantes que nos ponen en peligro a todos.
Por último, hacemos un llamado al pueblo iraní, heredero de la cuna de la civilización, para que resuelva su crisis política y social interna de manera pacífica y democrática, sin injerencias externas, a través del diálogo, la sabiduría y el respeto a los derechos humanos, a fin de garantizar la dignidad y el bienestar de todos y todas. Nuestra comunidad cívica global se suma a las sucesivas recomendaciones de la Corte Internacional de Justicia para exigir a todos los Estados que cumplan con sus obligaciones imperativas de poner fin de inmediato a estos crímenes graves cometidos por Estados Unidos, Israel y sus aliados occidentales, con el fin de garantizar el derecho de todas las personas a un entorno respetuoso con los derechos humanos y de ofrecer una reparación plena a las víctimas.


